miércoles, 14 de septiembre de 2016

La tecnología no es la solución en educación.

Hay quienes se empeñan de forma recalcitrante con la idea de que para mejorar el Sistema Educativo, la solución está en informatizar los centros educativos. "Hay que llenar las aulas de pizarras digitales, proyectores, ordenadores, etc", dicen.

Y se equivocan. La tecnología no es ninguna solución a los problemas de rendimiento académico y al abandono escolar.

Por supuesto, las TICs (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), son importantes y ayudan. Son importantes porque hoy día todo está informatizado, y el hecho de incluir ordenadores, pizarras digitales, tabletas, etc, en las aulas, contribuirá a adaptar a los alumnos y las alumnas a la sociedad actual. No podemos tener un alumnado desfasado, claro está. Asimismo, la tecnología ayuda porque nos permite avanzar de un modo más rápido que con los medios tradicionales. Por ejemplo, no es lo mismo coger apuntes escribiendo con el teclado que hacerlo a mano.

Pero esto no cambia nada.

El problema principal no radica en si hay que poner o no más aparatos tecnológicos en un aula. Podríamos estar ahora mismo en la época en la que se inventó la escritura y estar debatiendo sobre si hay que usar o no papiros en clase, y veríamos igualmente que el problema no está en las herramientas a utilizar.

Porque la raíz de la cuestión es esta otra: la metodología didáctica.

¿De qué sirve tener en clase lápices, cuadernos y libros, si el o la docente usa una metodología ancestral, basada en la relación asimétrica de poder, la memorización y la repetición? De nada. Pues lo mismo ocurre con los ordenadores, las tablets, los i-pads, las pantallas digitales, etc. No sirve de nada llenar un centro educativo entero de aparatos electrónicos y luego andar practicando una pedagogía del confort, una pedagogía conservadora, costumbrista, adaptada al profesorado en vez de al alumnado, con los chicos y las chicas en fila, teniendo que escuchar en actitud pasiva todo cuanto dice su docente, etc.

Resultado de imagen de aula con ordenadores

Ya expliqué en otra entrada, que hay que revolucionar la Pedagogía, y eso no quiere decir que hay que imponer en las aulas una revolución tecnológica, sino una revolución en la filosofía educativa, en la didáctica, en la deontología docente.

Hay que promover un cambio; pero no de imagen, sino de raíz. Ya lo dijo Albert Einstein:

"Si buscas resultados distintos, no sigas haciendo lo mismo".

lunes, 22 de agosto de 2016

Fomentar lo positivo.

A las personas, por lo que parece, nos encanta criticar. Bien sea la crítica positiva (crítica constructiva), bien sea negativa (crítica destructiva), el caso es que ésta nunca falta.

Criticamos películas, series, libros, entradas de blogs, diseños, pinturas... Y parece ser que nos encanta. Nos encanta meter baza contra lo que nos disgusta; y, en el mejor de los casos, lo hacemos de buenas maneras, procurando que la crítica sea constructiva. Pero siempre estamos ahí, hablando sobre lo malo que es esto o lo aberrante que es aquello.

¿Que no nos gusta la mierda machista que suelta por la boca el youtuber Dalas Review? Pues nada, sencillo: hacemos entradas metiéndonos con él, subimos vídeos criticándole, compartimos sus estupideces para mostrar al mundo cuán ruin es esa persona, nos metemos en su vida personal... y listo.

¿Que no nos gusta que la campeona en bádminton de los Juegos Olímpicos de Brasil 2016, Carolina Marin, grite cada vez que marca un punto (pero ni hablar de los griteríos que proliferan los jugadores masculinos de fútbol)? Pues nada, fácil: la sacamos mil veces en las noticias, hacemos artículos periodísticos... y nos burlamos y reímos de ella.

¿Que no nos gusta el racismo, la homofobia, el clasismo, el sexismo... que una determinada empresa pueda sacar el día de mañana a través de un anuncio publicitario? Pues nada, compartimos tal anuncio millones de veces hasta conseguir que se vuelva viral y le hacemos publicidad gratuita.

¿Y esto a cuento de qué?

Pues a cuento de que no hacemos otra cosa más que dar a conocer y ver lo negativo que se genera en nuestra sociedad.

Ojo, no quiero decir que las críticas sean malas. Por supuesto, una crítica constructiva siempre viene bien para mejorar nuestro entorno. ¡Pero no nos podemos centrar única y exclusivamente en lo negativo! Y ése es el problema. No hacemos más que dar publicidad a la ETA, al DAESH, a Quilmes, a Dalas Review, a Álvaro Ojeda, etc. Porque, que nos quede muy pero que muy claro: la mala publicidad también es publicidad. Cada vez que compartimos un vídeo, un texto, un anuncio publicitario, etc, de alguien o de una entidad que ha comentado o hecho algo que nos desagrada, estamos haciendo que ganen visitas, que salgan a la luz, que se promocionen. Les estamos dando fama, apoyo y dinero.

Es por ello que, sin dejar de lado la crítica constructiva, deberíamos centrarnos más en los aspectos positivos. Fomentar lo que nos gusta, lo que consideramos bueno.

¿Que te gustan espacios como Basta de Sexismo o Ser Filosofista? Pues hablas de ellos, compartes entradas, les mencionas... Y listo. Con ello has promocionado algo que consideras positivo, con lo cual promueves los valores, las ideas, etc, que en tales espacios se comparten, y sin necesidad de hacerle propaganda a la reacción.

¿Que quieres que la gente se afilie a la CNT? Pues lo mismo: se le hace publicidad, se habla de sus ideas, cómo se trabaja... Y es más efectivo que dedicarse a atacar a otros colectivos.

¿Que te interesa que la gente lea a Naomi Klein? Pues es más fácil conseguirlo si hablas de esta autora y de sus libros e ideas, que si te centras en criticar otras obras.

Resumiendo: no estoy en contra de la crítica, siempre y cuando ésta se haga de forma constructiva; pero quizá, si queremos mejorar las cosas, deberíamos empezar por fomentar, por hacer publicidad a aquello que consideramos positivo.

Siempre decimos que los niños y las niñas hacen lo que ven, dicen lo que oyen, que llegan a ser como son en base a la cultura que absorben. Entonces, ¿por qué no empezamos por cortarle las alas a esa cultura nefasta que no queremos que las criaturas adquieran y empezamos por darle rienda suelta a nuevos valores y que éstos estén a las manos de nuestras niñas y nuestros niños?

Empecemos por mostrar lo positivo; y una vez que nuestro aforo ha abierto los ojos y se ve convencido, entonces démosle una crítica de la estupidez humana. Pero no empecemos por darles la mierda. A veces, por mucho agua que echemos, el mal olor se queda.

martes, 26 de julio de 2016

400.000

A pesar de mi inactividad que he tenido durante un largo debido al completo giro que ha dado mi vida en tan solo poco más de medio año, este blog ha permanecido con un ritmo constante de visitas. Y ahora que lo he retomado, el crecimiento de las mismas ha sido brutal. Esto ha dado lugar que, sin problemas, haya alcanzado ya... ¡las 400.000 visitas! Y esto es un no parar; un suma y sigue en el que Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro, sigue en pie de guerra contra un modelo educativo y cultural que orienta nuestra sociedad al constante desastre.

Espero que el ritmo de este espacio vaya, si no a mejor, al menos por el camino que sigue, a fin de contribuir a una educación mejor, a un futuro mejor.

¡Muchas gracias a todos y todas quienes estáis ahí siguiéndome, a quienes os pasáis de vez en cuando a comentar, a quienes me recomendáis en otros espacios, a quienes compartís mis entradas... e incluso a quienes solo vienen a soltar mierda! ¡Muchas gracias, porque sin vosotras y vosotros, esto no sería posible!

lunes, 18 de julio de 2016

El papel del varón en el feminismo.

Recuerdo que una vez cuando fui a una manifestación contra la violencia de género, en el grupo de anarquistas había un chico de mi edad al frente con un megáfono. Las chicas y los chicos (sobre todo chicas) le seguían. Y él se alzaba al grito de: "Nosotras parimos, nosotras decidimos". Y ellas, por supuesto, le seguían coreando al unísono.

Yo me quedé loquísimo al momento. ¿Qué? ¿Un varón diciendo "Nosotras parimos, nosotras decidimos"? ¿Cómo era eso? ¿Desde cuando los varones cis-sexuales paren y deciden? Es más, ¿qué puñetas hacía un chico liderando y dirigiendo a un colectivo de feministas anarquistas, y para colmo no un día cualquiera, sino en un día de ellas, en una manifestación para ellas?

El caso es que aquello me hizo pensar: ¿y si resulta que los hombres tienden a hacer mal su labor como feministas?

Exacto. Muchas veces, los varones acaparan las conversaciones sobre feminismo (lo cual lleva, como es lógico y cabe esperar, que las feministas opten por hacer quedadas no mixtas), interrumpen constantemente, menosprecian lo que dicen sus compañeras, dicen qué deben y no deben hacer, lideran los grupos, etc.

Entonces, se hace obvio que la labor de los varones llega a dificultar la lucha feminista. Entonces, ¿qué hacer? ¿Quedarse de brazos cruzados?

Pues la verdad es que si lo que se va a hacer o decir no va a ayudar en absoluto a la lucha por los derechos de las mujeres, como que es mejor quedarse calladito; escuchar y dejar hacer.

¿Esto quiere decir que un hombre no tiene nada que aportar a la lucha feminista?

No, por supuesto que no. Desde luego, sí hay cosas que se pueden aportar. Pero hay que dejar claras dos cosas:

1- Un varón no es un héroe que salva a las mujeres del sistema patriarcal. Aunque es con el patriarcado con lo que hay que acabar, esto no quita que el varón es el sexo dominante y privilegiado, lo cual lleva a que no son ellos quienes las liberan a ellas, sino que son ellas quienes se liberan de ellos. La mujer es la parte activa y principal de la lucha feminista.

2- Si no se tiene nada que aportar, hay que fastidiarse:  No siempre hay algo que aportar... y esto es indiferente. En serio: acepta que no eres tan importante e imprescindible como te quieres creer que eres. En ocasiones no habrá nada que puedas hacer; tan solo te quedará callar, escuchar y dejar hacer. Así de simple y sencillo, por mucho que te chirríe, ya que estás acostumbrado a ser la figura dominante e importante. Si en algún momento tu papel es no hacer nada, simplemente, no hagas nada y no pretendas ser el foco de atención.

Una vez que quedan claras estas dos cosas, vamos a ver qué es lo que puede hacer un varón por la causa feminista:

- Sé pro-feminista: No vale la norma de "Ni machismo ni feminismo; igualdad". Para alcanzar la igualdad, es necesario apoyar la causa feminista. Sin este primer punto, ya no tienes nada que hacer por la igualdad entre varones y mujeres.

- Sé feminista: Antes de tratar cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo. Toma conciencia, trata de cambiar tus actitudes machistas y misóginas, trata a las mujeres como personas iguales a ti. Si no eres feminista, entonces solo te queda ser machista, sexista... y perpetuar el patriarcado.

- Escucha a las feministas: Si tú quieres pintar una pared de rojo y alguien quiere ayudarte a pintar esa pared, lo mejor que puede hacer primero es preguntarte qué necesitas, de qué color quieres pintar la pared, si quieres pintarla entera o solo una parte, y que se deje guiar por tus indicaciones. Lo mismo ocurre en el feminismo: si quieres aportar algo para favorecer la igualdad entre mujeres y varones, lo lógico es saber qué es lo que ellas necesitan.

- Co-educa: El papel primordial de todo varón en la lucha feminista, es la educación. Inculcar en las nuevas generaciones una buena cultura basada en la equidad de género, unos valores fundamentados en la igualdad entre mujeres y hombres, es lo mejor que todo varón puede hacer. Con gente de nuestra generaciones, hay ocasiones en las que poco se puede hacer. Pero la co-educación en las nuevas generaciones, sí que contribuirá a alcanzar una sociedad más justa.

- Da ejemplo y pon en práctica lo que dices: Recuerdo cuando iba al Instituto a un profesor que durante las tutorías daba clases de Igualdad de Género, pero luego en sus clases de Física y Química, explicaba haciendo comparaciones sexistas (por ejemplo, dibujaba los electrones como chicos embobados que giraban excitados al rededor del núcleo, al cual pintaba como una mujer con lacito). Y este tipo de incongruencias hay que vigilarlas. Hay que dar ejemplo, lo cual pasa por no piropear por la calle, cumplir en igualdad con las tareas domésticas, cuidar a los hijos y las hijas, no soltar determinados comentarios sexistas, etc.

- No esperes nada a cambio: Si quieres la igualdad, que ésta sea un fin en sí mismo y no un medio por el cual con seguir algo (como el que va diciendo que "hay que ser feminista para que ellas paguen la mitad de la cuenta en el restaurante"). En realidad, con el feminismo los hombres tenemos mucho que perder: nuestros privilegios. Y no es el "qué podemos ganar" lo que nos debe motivar a perseguir la equidad de género, sino la igualdad en sí misma; la justicia de un mundo mejor.

Ya sabéis:


Y ahora, después de esta entrada, es cuando veo a muchos chicos "feministas" dar un paso atrás... y salir corriendo en pos de conservar su posición privilegiada en el mundo.

martes, 12 de julio de 2016

Cómo enseñar a comer a tu hijo o hija.

Hay gente que dice que su hijo o hija "come mal". También hay libros que explican cómo enseñar a comer a tu hija o hijo, porque, claro, "no come bien" y hay que enseñarle.

Y como parece ser un tema que llama mucho la atención y que crea muchas dudas entre padres y madres... he decidido que hoy voy enseñaros a enseñar a comer a vuestros hijos y vuestras hijas.

Es muy sencillo. No tiene ningún misterio pedagógico:

Coges la cuchara, le dices a tu criatura que abra la boca, le metes la cuchara con la comida en la boca, le dices que la cierre, y luego que mastique y que trague.

Así de fácil.

¿Qué? ¿Os parece ridículo? No os preocupéis, no me he vuelto loco. A mí también me lo parece. Simplemente, estoy bromeando.

Es que directamente lo que me parece absurdo son las expresiones de tipo: "Mi niño / niña no sabe comer", "Enseña a comer a tu hijo o hija", o "La criatura no me come".

Pero vamos a ver. Si desde que nació chupaba la teta o el biberón y se tragaba la leche, cuando tuvo edad para comer papillas las ingería sin problemas, y ahora que es más grande, mastica y traga, se alimenta en condiciones y no tiene ningún problema de salud... ¿cómo puedes decir que no come? Si lleva comiendo desde que nació. Y si está saludable, entonces es que come lo que necesita. Punto.

Es que yo no entiendo de dónde salió esa idea de que una niña o un niño no sabe comer. ¡Pero si come desde que nació!

Otra cosa es que tu niña o niño no coma según tus expectativas. Claro, tú eres grande, puedes meterte en el estómago un primer plato, un segundo y un postre. Pero la criatura no puede... Su estómago no es como el tuyo. Jamás va a poder comer la cantidad que tú eres capaz de ingerir. Por lo tanto, que coma menos de lo que tú comes, no es indicador de que "coma mal". Tu estómago no puede ser su vara de medir. Su medidor será su salud. Si pierde peso, tiene carencias vitamínicas, etc, entonces es ahí cuando se puede decir que no está comiendo bien. Pero si come y está saludable, entonces no hay ningún problema.

Pero si vamos a pedirle naranjas al manzano, mucho me temo que eso solo se puede hacer a través de un injerto. Y los injertos implican cortar, insertar por la fuerza, atar. 

Por eso los consejos de libros que te muestran "cómo hacer que la criatura coma bien", suelen funcionar. La violencia siempre le ha solucionado la vida a quienes tienen el poder.

Cada vez que hablemos de "Enseñar a comer", deberíamos referirnos más bien a los modales; a las buenas costumbres Enseñarles a los niños y las niñas que no se juega mientras comen, que no se pueden tomar tres bolsas de chucherías, cómo se cogen los cubiertos, o que la verdura se puede tomar pero la lejía no... Eso sí puede formar parte de ese "enseñar a comer". 

lunes, 16 de mayo de 2016

Los niños y las niñas tienen derecho a no dar ni besos ni abrazos.

Copio y pego un artículo que leí hace ya bastante tiempo pero que hoy he vuelto a ver compartido por Facebook y con el que estoy totalmente de acuerdo:

"Todo el que tenga niños sabe que en la mayoría de los casos lo más normal es que se muestre verdaderamente renuente a dar muestras de afectos tales como besos o abrazos tanto a familiares como a conocidos y lo cierto es que obligarlos a hacerlo de todos modos es la peor de las opciones en cualquiera de los casos. Lo cierto es que obligar a los niños a demostrar afecto que no les nace de manera natural en realidad no los vuelve más sociables sino más vulnerables al abuso sexual y al desarrollo de conductas sexuales de complacencia, aunque los adultos desconozcan estas graves consecuencias.

Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los otros con respeto, pero nunca que haga demostraciones solamente por contentar a dicha persona o al adulto que se lo indica, ellos deben tener siempre el control de las elecciones en lo referente a su cuerpo y a la forma en la que interactúan con los otros, ya que mientras más rápido asimilen que tienen el total derecho de decidir qué hacer y con quienes, mejor será su desarrollo personal y más positiva su visión sobre si mismos, aprendiendo a respetarse y a cuidarse siempre, sin importar lo que digan los otros, algo que aunque parezca simple en una situación cotidiana de “dale un beso a la tía o se pondrá triste”, en realidad tiene un significado realmente importante en cuanto a no dejar paso a la manipulación, a la obligación o al condicionamiento.

Especialistas en el tema como la cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower InternationalIrene van der Zande que maneja esta agrupación sin fines de lucro que se especializa en brindar información sobre prevención de la violencia y seguridad personal, indica:

“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”…“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose’”.

La gran mayoría de los padres no consiguen observar la magnitud del problema, obligar a un niño a tocar a la gente de forma inofensiva cuando ellos no lo sienten de forma natural los deja vulnerables a cualquier otra situación de riesgo con pederastas, teniendo en cuenta que en un alto porcentaje de casos de pedófilos, el abusivo es un conocido del niño, es sumamente probable que los adultos hayan obligado al niño a demostrarle “afecto” a ese individuo con anterioridad, por lo que el mensaje es realmente confuso para el pequeño, que se verá obligado a soportar los abusos ya que siente que eso es lo que sus padres quieren que haga.

Ursula Wagner, especialista de salud mental explica por su parte:
"Envía un mensaje de que hay ciertas situaciones en las que lo que hacen con sus cuerpos no depende de ellos". "Si son obligados a mostrar afecto aunque no quieran, más adelante los hace vulnerables al abuso sexual".
Si no nos parece bien que una persona tenga que ceder ante su pareja para "no frustrar su deseo y sus sentimientos", tampoco debería parecernos bien que una criatura deba ceder para "no dañar" a la tía, al primo, a tal conocida o al abuelo.

No es no; incluso cuando se trata de niñas y niños.

domingo, 13 de marzo de 2016

¡Contra las feminazis! ¡Viva el día del hombre!

El 7 de Marzo fue el Día del Hombre. ¿Y por qué? Porque estamos claramente oprimidos por las mujeres. Vivimos en un sistema matriarcal cada vez más fortalecido por feminazis de mierda que solo quieren destruirnos. De hecho, ayer se conmemoró el séptimo aniversario del asesinato de 5682 hombres por parte de feminazis. Hombres que iban a manifestarse porque no tenían derecho a votar, ni a hacer teatro, ni a sacar dinero del banco sin el permiso de sus mujeres.

La historia está ahí y podemos verlo. Bueno, en realidad casi nadie lo sabe, porque la historia está feminizada. Solo conocemos a mujeres en la historia. Yo no podría citar a ningún hombre que haya pasado a la historia y a penas encuentro información por Internet.

Pero sí sé que en medio de aquella manifestación, un grupo de feminazis salieron a la caza de aquellos pobres hombres que se manifestaban por su derecho a no ser tratados como basura. Salieron con cócteles Molotov y mataron, como ya he dicho, a 5682 varones. Otros 345 fueron encarcelados y posteriormente condenados a muerte 4 días después.

Es por ello que quiero pedir disculpas a mis compañeros masculinos por no haber publicado el siguiente vídeo, conmemorando el 7 de Marzo, Día Internacional del Hombre. Me siento tan poco valorado como varón y tengo miedo a que un grupo de feminazis me manden amenazas, que no sabía si publicarlo o no.

Pero hoy sacaré coraje. Total, nadie conoce mi identidad y no sufriré el acoso de mujeres-odia hombres. Bueno, sí, cuando salga a la calle lo sufriré. De hecho, ayer sufrí 3 intentos de violación. Por suerte tengo un spray de pimienta y me defendí. Sé que es ilegal en España, pero por suerte no podrán denunciarme, al no conocer aquellas hembristas mi identidad.

Solidaridad a todos los hombres. Espero que algún día cobremos lo mismo que ellas por el mismo trabajo; que valoren lo que hacemos, que la gente salga a la calle a celebrar la victoria de la Selección Española de Fútbol; como se hizo cuando ganó la Selección Femenina; y sobre todo, que las madres de las niñas y los niños a quienes doy clase, dejen de meterme mano. De verdad, cada vez que voy a una casa, temo que una mujer me acose, me dé una paliza o me haga algo algo.

Os dejo el enlace del vídeo.


martes, 8 de marzo de 2016

La edad del padre también es importante.

Mucho se habla sobre la importancia de la edad de las mujeres a la hora de elegir ser madres. Y apenas se habla de la edad del padre. 

Ya sabéis, si hay que darle crema solar en la playa para que la criatura no se queme la piel, "es responsabilidad de la madre". Si un niño o una niña puede nacer con un problema, "es responsabilidad de la madre, por beber, fumar, comer chocolate...", si la criatura presenta un trastorno en el lenguaje, "es culpa de la madre, que no le habló lo suficiente o no presenta un lenguaje correcto por carecer de estudios universitarios". 

La madre, la madre, la madre es la culpable de todo. 

¿Y el padre qué?

Pues bien, poco a poco van apareciendo estudios hechos en padres; y aquí os dejo uno que salió en el periódico 20 minutos, que habla sobre la importancia de la edad de los varones a la hora de decidir tener hijos o hijas:


Parece que los varones sí que tenemos responsabilidades en este mundo...

lunes, 8 de febrero de 2016

De vuelta.

He estado ausente durante unos meses. La razón es simple: trabajo. A finales de agosto encontré empleo en una Academia, y he estado complementándolo con clases particulares. Al final reuní dinero suficiente como para poder independizarme un poco (a una habitación de alquiler, lo cual no es gran cosa, pero por algo se empieza).

Hace unas semanas, la Academia, por motivos de la crisis que azota a España, cerró. Pero he ido logrando poco a poco hacerme hueco con las clases particulares a domicilio, de forma que tengo horas de tarde ocupadas como si tuviese un trabajo a media jornada (y no gano nada mal). Además, por las mañanas tengo que limpiar la casa, hacerme la comida, planchar, etc.

Así que decidí darme un tiempo libre del blog y otras actividades (como el ajedrez) para irme habituando, aprender qué tiempo tardo en hacer determinadas tareas, organizar mi nueva vida...

Pero ya vuelvo. Lo tengo todo atado y bien atado. 

A partir de mañana comenzaré un curso para el que he sido seleccionado (como coordinador de programas didácticos y curriculares de Formación Profesional); y si me va bien, me harán un contrato a tiempo parcial de mañana. 

Vamos, que poco a poco me va yendo mejor.

Había pensado abrir un nuevo blog, comenzar desde el inicio, hacerlo todo más formal, etc, pero me he dado cuenta de que con el tiempo le he cogido cariño a este espacio. Con él he crecido; gracias a él ha madurado mi forma de pensar; he conocido a través de este blog a gente que me ha aportado muchas cosas; he hecho alguna que otra amistad...

Así que como estoy mucho más relajado, sé cómo organizarme y sacar huecos libres... comenzaré a publicar de nuevo en el blog (tanto entradas, como comentarios).

Estoy de vuelta... y voy a seguir dando caña por aquí durante un tiempo más.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Contra la prostitución.

Últimamente, al parecer, se ha avivado el debate en relación a la prostitución. Esto es debido a que recientemente Amnistía Internacional ha aprobado que se impulse la legalización de la misma (1).

Así que he decidido dar mi opinión al respecto, dado que considero que los argumentos dados por los y las regulacionistas sirven para perpetuar una sociedad fascista y explotadora, ya que transmiten un mensaje de falsa igualdad y libertad que atenta contra los derechos humanos y los principios de una educación libertaria.

Básicamente, la defensa de la regulación de la prostitución se fundamenta en las siguientes ideas:

1- La libertad de las personas (en general mujeres) que ejercen la prostitución.

2- El acuerdo mutuo e intercambio por parte de dos o más personas en condiciones iguales.

3- Hay que deconstruir el sexo como tabú.

4- Da dinero a quienes viven de ella.

Con esta entrada, voy a desmontar los tres postulados primeros, y después hablaré sobre el cuarto punto y explicaré mi postura con respecto a la prostitución.

Mito 1 y 2- Las personas que ejercen la prostitución son libres; y el acuerdo mutuo se da en condiciones iguales.

Aúno los dos primeros puntos en unos solo, en tanto que van unidos de la mano.

Pues no, no hay ninguna mujer ni ningún varón que ejerza la prostitución libremente, ni en condiciones iguales. La libertad en nuestra sociedad no existe más que para quienes se hallan en una posición económica muy favorable y poseen los medios de producción.

Quienes están abajo y se ven en la obligación de trabajar para aquellos o aquellas que se pueden permitir el lujo de pagarles por su trabajo, no son personas libres. Trabajar por presión económica, por necesidad, no es desempeñar la labor libremente.

Una prostituta o un prostituto es una persona que necesita estar ahí para ganar dinero, no por puro capricho. Así que no, no está prostituyéndose porque quiere, sino porque no le queda otro remedio.

Ya lo escribió Kropotkin:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre" (2).

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con el tema en cuestión, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Pretendo decir que, en una sociedad capitalista y desigual, el libre acuerdo... no existe. Para que una persona ejerza la prostitución libremente, debería darse la condición necesaria de que esa persona viva en una sociedad igualitaria y no sufra ningún tipo de presión que la lleve a ello.

Esto no es así en nuestro mundo; por ende, la idea de que hay prostitutas y prostitutos libres, y que el acuerdo se da en una relación entre dos personas iguales, es falaz.

Por otro lado, no olvidemos la trata. Solo en Europa hay 140.000 mujeres esclavizadas en la prostitución (3). Es decir, que cuando un hombre se pone frente a una prostituta, tiene altas probabilidades de estar ante una persona que fue secuestrada, esclavizada y coaccionada para estar ahí.


Mito 3- La prostitución servirá para acabar con el sexo como tabú. 

La prostitución lleva miles de años existiendo, y siempre han habido tabúes sexuales y restricciones. La prostitución nunca ha conseguido acabar con la homofobia, con la persecución del sexo oral, ni con ningún tipo de tabú sexual.

Lo que ha conseguido cambiar la mentalidad frente a la sexualidad es la educación, la lucha activa por una cultura no represiva sexualmente hablando.

De hecho, muchos avances de los que se consiguieron en materia sexual, se están perdiendo por culpa de la prostitución y de la pornografía. La imagen de hombres dominando a mujeres y usándolas cuales objetos a su merced, está provocando que cada vez más los chicos quieran que las mujeres les den un sexo en el cual solamente ellos disfrutan. Además, se muestra el sexo como una herramienta por la cual someter.

Punto 4- Hay gente que gana dinero con la prostitución.

Sí, es cierto, hay gente que tiene un sustento económico gracias a la prostitución (sobre todo mafias). ¿Y qué? También ganan muchas personas dinero gracias a la tauromaquia, la delincuencia, los casinos, la "adivinación" y la religión. ¿Vamos a consentir, entonces, que se torturen animales para que haya gente que pueda ganar dinero para comer? ¿Fomentamos los asesinatos, los robos, la violencia... para que quienes viven de la abogacía y los procesos judiciales puedan ganar dinero? ¿Seguimos dejando que haya gente arruinándose en casinos y siendo engañada por embusteros y embusteras que les hacen creer que con una oración o un hechizo les van a curar una enfermedad?

Que haya quienes ganen dinero gracias a la prostitución, no la justifica. La prostitución es una violación, un abuso, algo inmoral; y como todo tipo de relación asalariada, debe desaparecer.


Ahora paso a da mi opinión sobre la prostitución.

Antes de nada, decir que la prostitución es una violación.

Se comete una violación cuando se tiene una relación sexual con una persona sin que ésta haya dado su consentimiento o consiguiendo tal consentimiento a través de amenazas o la violencia.

Y resulta que la prostitución consiste en que el putero o la putera tiene relaciones sexuales con alguien que le da su consentimiento bajo amenazas y/o violencia.

Las amenazas tienen lugar a través de las tratas. Quienes consumen prostitución saben muy bien que la persona que tienen delante bien podría tener una pistola en la cabeza, estar sufriendo malos tratos, o temer por la vida de algún ser querido. Pero prefieren mirar a otro lado y hacer como si no pasase nada, porque les importa más su propio placer que el tener sexo con una persona libre que va a disfrutar y sentirse bien.

Pero... ¿y qué hay de las prostitutas y los prostitutos que no proceden de una trata? ¿Por qué digo que también sufren una violación consentida si no hay una amenaza directa que les lleve a verse en la obligación de dar sexo? Muy sencillo: porque la prostitución considerada "libre", se da bajo la violencia. ¿Qué violencia? La económica.

La gente trabaja por necesidad económica. Hay quienes tienen el dinero y los medios de producción, y aprovechando ese privilegio, parasitan del trabajo del proletariado, y quienes se ven en la obligación de servir a quienes tienen el poder adquisitivo para poder sobrevivir.

La gente se ve obligada a ejercer la prostitución por necesidad económica. Sobre todo las mujeres, ya que ellas ganan menos que los hombres. Recordemos que el sistema capitalista es también patriarcal. Son más bien varones quienes hacen uso de la prostitución, dado que la pobreza está feminizada.

Con la prostitución, quien paga es quien tiene el bien adquisitivo y compra y utiliza la fuerza de trabajo del prostituto o la prostituta, quien debe ceder o pasar hambre, y ve reducida su condición de persona a producto de consumo. En lugar de obtener sexo fruto del trabajo de gustar y ligar con alguien, parasita el putero o la putera, obteniendo placer propio sin importar el ajeno.

Es por ello que la prostitución es una violación consentida; y legalizar la misma es legalizar la violación.

Desde el feminismo se ha luchado mucho para hacer ver que una mujer que no dice "sí quiero" o que dice "sí quiero" porque se ve obligada a ello, está siendo violada. Se ha luchado mucho para hacer ver que la que quien da su consentimiento bajo los efectos de una droga, es una persona que está siendo violada; que quien da su consentimiento bajo una amenaza, es un ser humano que está siendo violado; que quien da su consentimiento por miedo, es alguien a quien están violando... ¿Y ahora van a venir a contarnos que una persona que da su consentimiento por presión fiscal, por violencia económica, lo hace libremente?

Regulacionistas, dejaros de tonterías. Cualquier progresista y feminista que lucha por los derechos de las personas trabajadoras y de las mujeres sabe que no hay trabajadores y trabajadoras libres. Mucho se ha escrito y se ha dicho ya acerca de la explotación que padece el proletariado, de la plusvalía, del capitalismo, como para que ahora vengan a contarnos el cuento de la falsa libertad y del supuesto mutuo acuerdo en el contrato social y laboral.

El trabajo solo sera libre cuando desaparezca la propiedad privada, cuando ya no haya patriarcado ni clases sociales, cuando se desempeñe como labor social y auto-gestión y no como servicio.

Todo servicio es explotación y parasitismo de quien recibe el servicio. Ergo, la prostitucion, el sexo por dinero, no es un servicio, sino una explotación más.

Hay que acabar con todo tipo de trabajo asalariado. Hay que acabar con la explotación del ser humano por el ser humano.

Y para ello hay que abolir la prostitución y todo tipo de contratación.

Legalizar la prostitución no es un medio para liberar personas. Todo lo contrario: eso solo refuerza el sistema patriarcal, capitalista y esclavista.


Nota:

Puede que alguien venga a preguntarme si he hablado con prostitutas y prostitutos, si he escuchado su opinión.

Antes de que me lo pregunten, respondo: me da igual la opinión de la gente que trabaja en la prostitución. Me da absolutamente igual.

También me da igual la opinión de quien quiere montar una empresa, de quien quiere ganarse la vida como docente, de quien está en una oficina escribiendo artículos o de quien va a poner ladrillos a las siete de la mañana.

Me importan un pimiento sus opiniones, básicamente, porque me da absolutamente igual que la gente quiera ir a darle plusvalía a una patronal y de que haya quien quiera aprovecharse de trabajadores y trabajadoras.

Y es que, del mismo modo que a nadie se le ocurre preguntar la opinión de quien está trabajando 16 horas diarias en un zulo mal ventilado y con humedades, sino que directamente se procede a desmantelar y cerrar el local, no voy a preguntarle a gente que está siendo explotada por una trata y se ve obligada a hacer lo que hace.

Es normal que las prostitutas y los prostitutos defiendan su "trabajo" y quieran mantenerse ahí. Todo el mundo quiere tener la oportunidad de sufrir explotación laboral y ganarse el pan.

Pero a nadie le debe importar la opinión de las personas esclavizadas. Lo único que debe importar es que el capitalismo caiga; que el patriarcado desaparezca. De raíz y para siempre.


Fuentes:

(1)-http://www.20minutos.com.mx/noticia/b311827/amnistia-internacional-aprueba-impulsar-legalizacion-de-prostitucion/

(2)- Kropotkin, P (2013). La conquista del pan. Malatesta Editorial: Madrid.

(3)- http://elpais.com/diario/2010/06/30/sociedad/1277848803_850215.html

lunes, 3 de agosto de 2015

Actividad para trabajar la igualdad, en forma de cuento.

Hace tiempo leí a un profesor explicando un ejercicio que ponía en práctica para trabajar la igualdad. Iba a explicaros en qué consiste, pero como llevo ya mucho tiempo sin publicar historietas, os lo dejo en forma de cuento.

Espero que os guste y os dé alguna idea.

Cuando entró en el aula, Javier le pidió a sus discentes que colocasen las mesas y las sillas al modo tradicional: en fila, mirando todas hacia la pizarra y separadas.

Se extrañaron bastante, porque su profesor prefería que las mesas estuviesen situadas en forma de U o de círculo, para propiciar un modelo más cooperativo, participativo y democrático de aprendizaje-enseñanza,

Él les explicó que iban a hacer un juego y ellos y ellas colocaron la clase de tal manera. 

Cuando todos los alumnos y todas las alumnas estaban en sus asientos y en fila, Javier les pidió que arrancasen una hoja de su cuaderno e hiciesen una bola de papel. 


Risas y crujidos sonaron al unísono.

En ese entonces, el profesor dejó la papelera bajo la pizarra y comentó que, permaneciendo en sus asientos, debían tratar de encestar la bola de papel en ella. Como si jugasen al baloncesto. Esto tendrían que hacerlo por turnos y él anotaría quién había encestado y quién no.

Cuando todo el mundo hubo lanzado su bola de papel, Javier les hizo saber que quienes lo  habían logrado, tendrían un punto más en la nota; quienes habían fallado, por el contrario, un punto menos.

De entre quienes ganaban un punto más en la nota, hubo quienes se alegraron por esto. Otros y otras se asombraron, pero no dijeron nada porque al fin y al cabo tenían un punto más. Algunos y algunas también se asombraron, pero no les parecía bien. 

Quienes tenían un punto menos se enfadaros por esto y protestaron. 

- No es justo- dirían quienes están atrás-. Quienes se sientan en las primeras filas tienen la papelera al lado y lo tienen más fácil. 

- Es verdad- soltó una que estaba en la primera fila y que había acertado, apoyando a sus compañeras y compañeros de atrás.

- Que se fastidien- dijo alguien de la segunda fila-. Si no saben encestar es su problema.

Javier interrumpió: 

- El juego es totalmente justo -espetó-. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades: un lanzamiento. La gente de adelante lo ha intentado el mismo número de veces que la gente de atrás. Y mirad, Marcos ha fallado y tiene la papelera enfrente. Y quienes estáis atrás también podéis encestar. María está en la quinta fila y ha acertado. No hay ninguna injusticia.

Más protestas. 

- ¡No me lo puedo creer, Javier! -suelta alguien-. ¡No me esperaba esto de ti! ¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loco o qué? ¿Qué tiene que ver que tengamos un lanzamiento con que tengamos las mismas oportunidades? ¡Pero si yo apenas veo la papelera desde aquí atrás!

- Si estás ciega y no vales para encestar una bola de papel no es nuestro problema, Fátima -dijo el profesor, ridiculizando a su alumna.

- ¡¡Eres un completo imbécil!! -gritó ésta mientras se levantaba de la silla-. Voy a quejarme a dirección.

- Espera, no te vayas, por favor -dijo Javier, relajado-. En realidad no voy a dar ningún punto más ni a quitaros un punto por esto. Disculpadme. Lo he hecho para enseñaros algo hoy.

Todo el mundo quedó estupefacto.

- Perdonadme el haceros enfadar, pero tenía que meteros en situación. 

Fátima volvió a su sitio. Su cara reflejaba estupefacción.

Veréis... En nuestro mundo se empeñan en hacernos creer que todas las personas tenemos las mismas oportunidades. Al fin y al cabo, todos y todas os enfrentáis al mismo número de exámenes, ¿no?; también a la misma prueba; usáis el mismo libro; y también tenéis el mismo profesor o la misma profesora en todas las asignaturas. Es decir, podéis lanzar vuestra bola de papel el mismo número de veces.

Ahora todas y todos escuchaban atentamente, con calma.

- Sin embargo -prosiguió Javier-, la realidad es bien distinta. No todo el mundo se enfrenta a sus exámenes, deberes... a la vida en general, en la misma posición. Hay quienes lanzan desde adelante y quienes lanzan desde atrás. Hay quienes tienen padres y/o madres que les pueden pagar una academia y quienes no. Hay quienes tienen menos posibilidades de encontrar trabajo por ser jóvenes y quienes tienen más por haber alcanzado la edad adulta. Hay quienes son despedidas por quedarse en periodo de gestación y quienes no porque se da por hecho que ellos no van a cumplir con los roles de cuidado. Hay quienes por nacer donde han nacido y en la familia en la que han nacido jamás podrán llegar a la Universidad. Hay quienes viven con miedo a que se sepa su orientación sexual y quienes no. Hay personas a quienes se les mueren seres queridos en medio de la época de exámenes y a quienes no. Hay quienes tienen que estudiar y trabajar al mismo tiempo y gente que tiene todos los recursos suficientes como para poder dedicar todo su tiempo al estudio.

   Nos engañan con la igualdad de oportunidades; pero la verdad es que ni varones y mujeres, ni heterosexuales, bisexuales, asexuales, homosexuales, demisexuales..., ni gente adulta y no adulta, ni gente blanca y gente que no lo es... etcétera, tenemos las mismas oportunidades en la vida. 

   Tal vez en ciertas situaciones todo el mundo lance una bola. Pero recordad que esa bola no será lanzada desde la misma  posición por todas las personas.

martes, 14 de julio de 2015

La educación del miedo.

Nuestra educación se basa en el miedo.

- Miedo a suspender. 

- Miedo a un negativo.

- Miedo a quedarte sin recreo si no traes los deberes hechos a clase. 

- Miedo a la bofetada que te puede caer si llegas a casa con alguna asignatura suspensa.

- Miedo a elegir la opción que tu familia no aprueba en tu plan de estudios. 

- Miedo a no pasar la Selectividad, o la reválida. 

- Miedo a suspender una asignatura en la Universidad y no poder pagar las tasas el curso siguiente.

- Miedo a que te miren mal si eres niño y quieres jugar con muñecas o si eres niña y quieres jugar a la pelota.

- Miedo a equivocarte si tu maestro o maestra te pregunta. 

- Miedo a preguntar una duda en clase porque puedes quedar como ignorante. 

- Miedo a que te pongan un parte. 

- Miedo a que te expulsen del centro. 

- Miedo a llegar un poco tarde a casa y tu padre y/o madre te castigue. 

- Miedo a no obtener el título académico. 

- Miedo a que tus notas no sean lo suficientemente buenas como para poder entrar en la carrera de tus sueños. 

- Miedo a que te vean como una persona vaga por haber preferido no estudiar a sí estudiar. 

- Miedo a que la Formación Profesional o la carrera universitaria que estudias no te permita encontrar un empleo. 

- Miedo a que los estudios que cursas sean socialmente considerados como insuficientes y te veas en la obligación de seguir estudiando y no tener dinero para seguirte formando. 

- Miedo a la bronca de tu docente. 

- Miedo al examen. 

- Miedo a que tu tutor o tutora te diga que quiere hablar con tus padres y/o madres, por si acaso la conversación es acerca de algo malo. 

- Miedo a equivocarte en el examen y que eches a perder todo un curso de esfuerzo en un solo día. 

- Miedo a no estar en posesión de los llamados "contenidos mínimos".

- Miedo a que te vean como un fracaso.

Miedo, miedo y más miedo. 

¿No es hora ya de ir cambiando esto?

martes, 23 de junio de 2015

Por qué la violencia machista merece atención aparte.

Recuerdo que cuando cursaba las prácticas de 5º de Pedagogía en un colegio de Getafe, tenía un alumno, Adrián (nombre ficticio) y una alumna, Sara (nombre también inventado), que jugaban muy pero que muy mal a la pelota (aunque no tan mal como yo, jaja).

Un día, durante la hora del recreo, hablando con él y con ella, me percaté de algo curioso: él había asimilado, a través de las críticas de sus amigos durante los partidos de fútbol, que era muy malo practicando ese deporte simplemente porque se le daba mal, pero que algún día aprendería; ella, por el contrario, había aprendido que era mala jugando al fútbol no por una cuestión de falta de habilidad... sino porque era niña.

- "Soy una chica" - me dijo-. "Y las chicas no sabemos jugar al balón. ¿Qué le vamos a hacer?".

Por supuesto, no dudé un instante en trabajar con ella para hacerla ver que el hecho de que fuese niña no la incapacitaba en absoluto para hacer lo que quisiese.

Pero ése es otro tema.

En lo que quiero centrarme es en cómo aunque tanto Adrián como Sara sufrían los reproches de sus compañeros (Sara era la única de su clase a la que le interesaba el fútbol, por lo que los insultos y las críticas las hacían niños) cada vez que intentaban jugar al balón, la más perjudicada había sido ella, en tanto que el origen y la causa de los reproches eran diferentes. De lo que quiero hablar en esta entrada es sobre el análisis de cómo los constantes "No puedes jugar bien a la pelota porque eres una chica" habían llevado a aquella niña a tener falta de confianza en sí misma para ciertas actividades, como el fútbol; y, básicamente, sobre por qué la violencia contra una mujer por el hecho de que es mujer, es más grave que el padecer violencia puntualmente o por una causa externa a tu persona.

Ciertamente, Adrián lo había pasado mal, sufriendo burlas por su falta de  habilidad en el fútbol. Me contó que había discutido muchas veces, que había llorado y que alguna vez se había abstenido de jugar por miedo, "a hacer el ridículo y ser criticado".

Pero había una diferencia clave entre Adrián y Sara a la hora de enfrentar el tema: él pensaba que podía llegar a ser capaz de jugar bien algún día; ella, por el contrario, se consideraba completamente inútil para ese deporte y había abandonado toda esperanza de llegar a ser una buena jugadora de fútbol. Ella no quería ni siquiera volver a intentarlo. Era una chica y, por tanto, no podría nunca llegar a jugar bien. De eso estaba convencida.

Es decir: aunque Sara y Adrián habían sufrido por el mismo tema, la causa y los daños habían sido muy diferentes. La situación de Sara era más delicada.

Adrián sabía que el problema estaba en él, pero no en el hecho de ser quien él era. Él podía aprender; podía llegar a ser capaz de jugar bien; tenía confianza y esperanza en que algún día quizá no volvería a ser criticado por su mala habilidad con el balón.

Sara se veía incapaz no porque nadie la hubiese enseñado a jugar al fútbol, sino por ser lo que ella era: una chica. Y como chica, estaba destinada a nunca, nunca, poder jugar bien.

El problema estaba en ella... para siempre.

Adrián podía cambiar la situación; tenía la posibilidad de hacerse con el control del balón, de su juego, de sí mismo. Sara, por el contrario, simplemente creía que era torpe por naturaleza y que fuese a donde fuese, practicase lo que practicase... no podría cambiar el hecho de que ella era chica, razón por la cual sería inepta y por tanto criticada de por vida.


Hay quienes pretenden hacernos pensar que el hecho de que un hombre golpee a una mujer es exactamente igual de grave que el hecho de que una mujer agreda a un varón.

Y no es así.

Ambas violencias son igual de importantes de erradicar; pero el origen, las características y las causas son diferentes.

"Violencia es violencia", dicen. Sí, violencia es violencia; pero no todas las violencias causan los mismos daños.

Al igual que no es lo mismo darle un golpe sin querer, por un descuido, a alguien mientras paseas por la calle que empotrarle intencionadamente la cabeza contra la pared a una persona, no es lo mismo sufrir una agresión casual o desafortunada que sufrir una agresión por ser quien eres.

Si al salir de la tahona te roban el pan, no por ser tú, sino porque esa persona que te roba es extremadamente pobre y pasa hambre, el suceso te afectará y la próxima vez tendrás más ojo al salir de la tienda, pero no te sentirás mal contigo/a mismo/a. Achacarás la culpa a la sociedad clasista en la que vivimos, a la crisis económica, a quien te ha robado... pero no a ti.

Sin embargo, si al salir de la tahona, quien te roba te dice: "Hola Fulanito / Menganita, me llevo tu pan porque a la gente de mi barrio y a mí nos caes muy mal y pensamos seguir robándote porque te lo mereces", seguramente tratarás cambiar de tienda o irás a la tahona de siempre con miedo. 

En este segundo caso, el suceso te afectará más. El daño será mayor, porque además se supone que "la culpa es tuya", que el robo no es puntual, sino porque tú eres tú.

Así, un varón agredido por una mujer que no tiene poder sobre él, será considerado víctima de una loca, histérica, mala persona. Puede que él acabe teniéndole miedo a esa mujer en específico, pero no le tendrá miedo a las mujeres en general. Al fin y al cabo, el problema estaba en aquella mujer, no en él.

Al fin y al cabo no hay un sistema estructurado que va en contra de él como varón que es.

Cuando una mujer sufre la violencia machista, cuando una mujer es agredida por un hombre por ser mujer, el problema no lo recibe como un caso puntual, como una agresión procedente de un loco, histérico, mala persona... el problema lo recibe como si ella fuese la responsable, y sufriendo la presión de todo un sistema que la hace más vulnerable y va contra ella, por ser mujer.

"Soy mujer" -piensa-. "Y no puedo evitarlo. Por lo tanto, vaya donde vaya, esté con quien esté, haga lo que haga... siempre podré ser agredida. Porque soy mujer. Y punto".

Los daños de la violencia de género no son puntuales; no se borran con el tiempo; no son vistos como hechos fruto de gente sin corazón. Esos daños permanecerán ahí de por vida, y siempre quedará la espina de la auto-culpa, creada por una sociedad patriarcal que todos los días te dice que "Te violaron por puta, por llevar minifalda, por mala mujer que quiere provocar"; o que "Si te pegan, algo habrás hecho, como hablar con otros hombres o no tener la comida puesta sobre la mesa cuando tu marido llega del trabajo".

El origen, las características y las causas de la violencia contra las mujeres no es igual que la violencia que padecen los varones; y, al igual que la violencia racista, homófoba, adultista, animalista, xenófoba... la violencia machista se sostiene por un sistema jerárquico, el cual, en este caso, sitúa a los hombres en una posición dominante y a las mujeres en una posición de inferioridad.

Todo tipo de violencia está mal, la lleve a cabo quien la lleve a cabo y la sufra quien la sufra.

Pero no nos andemos con tonterías: hay violencias que causan daños más allá de los que se pueden ver; hay violencias que están consentidas y apoyadas; hay violencias que se sostienen en un sistema que las perpetúa; hay violencias que merecen atención a parte y por ende ser combatidas específicamente, sin incluirlas como violencia en general.

domingo, 24 de mayo de 2015

Cuando tus derechos se deciden en las urnas.

Ayer, en Irlanda, se votó en Referéndum por el matrimonio homosexual, con resultado favorable.

Por un lado me alegro. Me alegro porque todas las personas tienen derecho a decidir con qué cabeza (o cabezas) la almohada compartir. Me alegro porque lo importante no es la orientación sexual de esas personas que se aman y quieren estar juntas, sino que lo importante es que decidan unirse por deseo propio y con total libertad. Me alegro porque es un avance más en la consolidación de una sociedad donde los derechos humanos son respetados.

Pero por otro lado, me fastidia.

Sí, me fastidia. Y mucho. Porque me repatea hasta las entrañas que los derechos de las personas se decidan en unas urnas. Porque lo que es un derecho personal que no deber ser arrebatado ni decidido por nadie, se sometió a votación popular.

Olé. 

El si eres inferior o un/a igual, es algo que puede depender de la aprobación o el rechazo de otra gente. 

El si puedes elegir ser o no ser madre, es algo que en este mundo lo decide el resto.

El si tu hijo o hija va a poder estudiar en la Universidad, lo votan "representantes" en un Congreso.

El si puedes donar o no sangre es algo que puede ser elegido por un Gobierno, emitiendo un voto.

El si la sociedad se rige por políticas al servicio de la ciudadanía o si la ciudadanía debe estar sometida a los intereses políticos de las élites, se decide echando un papel en una urna.

El si puedes juntarte o no con la persona que tú amas es algo en lo que tu vecina o vecino, al parecer, puede opinar.

Es un asco. Los derechos humanos no se votan; se respetan. Todo el mundo debería tener derecho a hacer lo que le salga de las narices con su propia vida, siempre y cuando no interfiera en la libertad y en los derechos del resto de la gente.

El que yo decida "libremente" explotar a niños y niñas de Tailandia para que me fabriquen durante 12 horas seguidas unas camisetas, por supuesto que debe estar prohibido, porque eso no es libertad, sino libertinaje, lo que me hace irresponsable y un violador de los derechos humanos.

Indignante campaña contra el matrimonio igualitario, que reza:
"El amor de una madre es irremplazable. Vota no".
Pero el si me caso con una mujer, un varón, una persona transexual, alguien que se considere queer... ¿a quién le importa?

Si quiero donar sangre y tengo tal o cual orientación sexual, ¿qué tiene de importante?

De verdad, me repatea que la gente aún no sea capaz de concebir que no hay que meterse en los asuntos que no nos llaman. Me molesta esa educación "democrática" por la cual la mayoría tiene "derecho" a elegir la vida de la minoría. 

¿Qué? ¿Ahora las personas que caminamos a pata por la calle podemos decidir si la gente que va en silla de ruedas tiene derecho o no a que se construya una rampa en una escuela para que puedan acceder a ella?

Me parece una vergüenza. Estoy hasta las narices de la Democracia... de la dictadura de la mayoría, donde las minorías sociales dependen de la bondad y misericordia de quienes son más, para poder disfrutar de una vida digna y feliz.

A ver si aprendemos de una vez por todas que los derechos no se votan. ¡No se votan! Se dan y punto. Y a quien no le guste, que no mire. 

Siempre he tenido claro que la educación debe basarse en el diálogo y el acuerdo, de modo que el alumnado y el profesorado tomen decisiones en conjunto. Pero que no me digan que es votable el si se le puede golpear o no a un o una discente; que no me digan que es votable si una persona con Síndrome de Down tiene o no derecho a estar en mi clase; que no me digan que es debatible si debería segregar una escuela en función del sexo; que no me digan que si debo tratar como iguales o no a los alumnos y las alumnas homosexuales es algo que puede depender de un voto.

Porque no. Hay cosas que son indiscutibles. Y colocar los derechos de las personas en una urna... me parece una vergüenza.

lunes, 20 de abril de 2015

¡300.000 visitas!

Ayer, este blog llegó a las... ¡300.000 visitas! Y estoy bastante contento. Un blog que empezó con entre 5 y 10 visitas diarias... hoy día, a unos meses de cumplir los 5 años (lo abrí en Noviembre del 2010) pasa de las 300. 

Así que quiero daros las gracias a quienes estáis en el otro lado, siguiendo mi blog, comentando... o simplemente leyéndolo desde el silencio. 

Las 300.000 visitas no son mías, son vuestras; pues si no pasaseis por aquí, este espacio no tendría sentido.

Como dijo Desmond Tutu: "Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".

Así que espero seguir contando con vosotras y vosotros, y así seguir avanzando en la lucha por acabar con la injusticia; en la lucha por una sociedad libre y equitativa.

Mantengámonos firmes en la lucha contra el patriarcado, la autoridad, el clasismo, la xenofobia, la homofobia, el racismo, el especismo, el adultismo...Y que el miedo cambie de bando.



martes, 14 de abril de 2015

Yo no soy trapacero/a.

Se está promoviendo una campaña, con la que estoy totalmente de acuerdo, que persigue que en el diccionario de la RAE se elimine como una de las definiciones del concepto "Gitano/a", la siguiente:

- Trapacero/a. Que estafa u obra con engaño.

Y es que, como el ser de piel negra, homosexual, mujer, procedente del extranjero, etc, el ser de la etnia gitana no convierte a una persona en ladrona, embustera, trapacera ni delincuente.

Basta ya de prejuicios y de discriminaciones, por la razón que sea. He conocido a gitanos y gitanas que eran gente bien decente; y a payos y payas bien harpías, cínicas, poco de fiar y bastante escoria.

Yo estoy con el pueblo gitano. Y por eso publico esta entrada apoyando y dando visibilidad a la campaña. Porque ser gitano o gitana... no te hace una persona trapacera.


viernes, 27 de marzo de 2015

¿De quién es la Educación?

La Educación no es del Estado. No es de un Gobierno. No es cosa de docentes. No es algo que lleven a cabo solo padres y madres. No se da en un punto en concreto. No debe ser usurpada por entidades privadas para intereses financieros. No ha de pertenecer solo a los y las menores de edad, pues no debe guardarse simplemente para las personas en un pequeño instante de su vida. No debe tener fronteras. No pertenece solo a varones, o a heterosexuales, o a gente de piel blanca. La Educación no debe estar atada a un centro educativo, provisto de rejas y vallas. No se adquiere tragando libros. No debe acapararla una entidad religiosa. No fue creada para gente capaz de alcanzar la "excelencia"; menos aún cuando ningún ser humano del mundo es "excelente". No es de bilingües. No es de las empresas, quienes pueden utilizarla a su antojo cual herramienta. 

La Educación es de quien vive en Francia, Colombia, Afganistán, Egipto, Nigeria... Es de gente alta, mediana, baja. Es de personas de piel negra, blanca, morena. Es de quien camina y de quien va en silla de ruedas. Es de personas con ceguera, sordomudez, autismo, parálisis cerebral, leucemia, espina bífida... y de gente malamente llamada "normal", pues nadie en este mundo es "normal". Es de quien se le dan bien las matemáticas y de quien se le dan mal. Es de quien quiere dedicarse a la Medicina, a la Física, a la Ingeniería, a la Pedagogía... y de quien quiere dedicarse a la mecánica, la fontanería, la alfarería, la peluquería, a la música... Es de quien quiere ser profesional del deporte y de quien no. Es de quien le gusta leer y de quien no. Es de quien le aburren las Ciencias Naturales y de quien le fascinan. Es de quien quiere estudiar y de quien no quiere hacerlo en ese momento.

Porque la educación es de vosotros y vosotras; es de nosotros y nosotras; es de ellas y ellos; es de él; es de ella; es tuya; es mía.

La Educación... nos pertenece a todo el mundo. Es de la sociedad.


Que no nos engañen:  
nadie tiene derecho a  
robarnos la educación.

domingo, 8 de marzo de 2015

Sobre el concepto de opresión.

Hoy, 8 de Marzo, Día de la Mujer, considero oportuno publicar una reflexión sobre la opresión.

Se entiende por opresión como el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas.

Desde los grupos feministas, anti-racistas, anarquistas, etc, decimos que el pueblo, las mujeres, las personas extranjeras, los animales, la gente de piel oscura, quienes no son hetersosexuales... son grupos que han sufrido, históricamente, la opresión por parte de otros colectivos privilegiados (la especie humana, la gente blanca, los y las heterosexuales, los varones, quienes han gobernado y gobiernan los pueblos, la gente adinerada...).

Pero existen ciertos colectivos (masculinistas -neomachistas-, nazis, capitalistas...) que pretenden hacernos creer que son los varones, la patronal, los y las nacionales, etc, quienes sufren realmente la opresión.

No tardan en mostrar sus ejemplos: los varones van en mayor proporción a las guerras, las empresas corren el riesgo de quebrar, se da ayudas a la población extranjera, hay un día del orgullo homosexual y no del heterosexual, etc.

Es decir, utilizan los impulsos dados a los sectores discriminados y las desventajas que en ocasiones conllevan estar en el poder para mostrarse como víctimas y así mantener intacto el orden social (pre)establecido y de este modo mantener sus privilegios.

Nada más lejos de la realidad.

Imaginemos que vienen extraterrestres a nuestro planeta y que llegan extremadamente hambrientos y sedientos y que necesitan con urgencia que les demos asistencia. Supongamos que hay dos tipos: extraterrestres de color rojo y extraterrestres de color verde; y que por razones desconocidas, los extraterrestres de color rojo no nos caen bien y decidimos ayudar única y exclusivamente a los extraterrestres verdes.

¿Qué extraterrestres son privilegiados y cuáles no? Obviamente, los extraterrestres verdes, que van a poder comer y beber, son privilegiados; y que a los rojos les estamos discriminando.

Ahora imaginemos que, de repente, algunos extraterrestres verdes se atragantan con la comida hasta el punto de que algunos de ellos fallecen.

Así pues, tendríamos la siguiente situación:

- Porcentaje de extraterrestres verdes que padecen atragantamiento: 100 %.

- Porcentaje de extraterrestres rojos que se han atragantado: 0 %

- Porcentaje de extraterrestres verdes que han fallecido mientras comían: 30 %.

-Porcentaje de extraterrestres rojos que han fallecido por no poder comer: 0 %.

Viendo este panorama, algún grupo de extraterrestres verdes, al oír la queja de extraterrestres rojos de que son discriminados por la especie humana, podrían argumentar: "Pero nosotros nos atragantamos más". Y, por supuesto, sonaría ridículo. Ridículo porque el poder ahogarse ingiriendo comida no deja en peor posición que a quien no tiene nada que comer.

Y esto pasa con determinados grupos: utilizan las desgracias que sufren por estar en la posición dominante como excusa para hacerse ver como víctimas, cuando no lo son. Por no decir que son víctimas de sus propios colectivos.

Julio César no estaba oprimido por la plebe porque a él le asesinaron. Julio César, para empezar, fue asesinado por quienes estaban a su nivel; y para terminar, su traición fue fruto de su privilegio, que se le volvió en contra. Un daño colateral.

Cuando un varón muere en un accidente laboral, está en situación desfavorecida con respecto a la patronal, que le controla y le somete a tal situación, pero no por las personas que están en paro y que desearían poder tener accidentes laborales antes que estar en casa sufriendo porque no saben cuándo podrían verse sin agua y sin luz en casa.

El hecho de que una autónoma o un autónomo pueda acabar cerrando su negocio no pone a esa persona como oprimida frente a quienes viven en la calle y jamás entrará su negocio en quiebra.

Que una persona que va en silla de ruedas pueda subir a la primera planta de un centro educativo en ascensor mientras que el resto del alumnado tiene que hacerlo por las escaleras, no quiere decir que quien está en la silla de ruedas es una persona privilegiada.

Tiene que quedar claro que opresión, como indiqué al inicio, es el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas, de modo que el primer grupo está desfavorecido y el segundo privilegiado.

Por ende, cuando en un país gobiernan varones y mandan a varones a la guerra, no son las mujeres las que les están oprimiendo a ellos, sino que se están machacando entre los propios varones, los cuales están divididos en dos grupos: uno privilegiado y otro oprimido.

Un varón que es albañil y se encuentra al lado de una mujer aparejadora, no está oprimido frente a ella en tanto que varón, sino por su condición social. Y ella está desfavorecida ante este varón por ser mujer.

No mezclemos churras con merinas. 

Poder fallecer mientras comes no te torna en persona desfavorecida respecto a quienes viven en la extrema pobreza.

Tu condición de varón, heterosexual, blanco... puede a veces acarrearte ciertos problemas, pero no te oprime en absoluto.

lunes, 23 de febrero de 2015

Alma pedagógica. Crear sentimiento.

Tal y como dejo claro en la página que tengo en este blog bajo el título de ¿Por qué este blog?, la cultura de nuestra sociedad es clasista, opresiva, sexista, machista, androcentrista, adultista / adultocentrista, confesional, racista; homófoba... y por ello mucha gente buscamos cambiar esto a mejor, para que todas las personas sean tratadas por igual, con respeto, y podamos vivir en libertad.

Y si hay algo que me preocupa de entre la gente que somos anarquistas, feministas, anti-racistas, anti-capitalistas, anti-especistas, etc, es que muchas veces me topo con quienes tienen una falta considerable de alma pedagógica.

Ya sé que muchas y muchos tienen que estar hasta las mismísimas narices de repetir lo mismo una y otra vez para que al final su discurso no lleve a nadie porque su interlocutor o interlocutora, no es que exponga argumentos en contra y mantenga otra postura diferente, es que simplemente no escucha, te trata como un ser inferior y echa por tierra todo lo que le muestras por muy bien argumentado o demostrado científicamente que esté.

Pero, como comenté en la entrada anterior, hay que cambiar la educación al completo si de verdad queremos ver resultados. 

Vamos a ver. Imaginemos que yo soy vuestro profesor de una asignatura (pongámosle, por ejemplo, Matemáticas) y que no entendéis algo (las derivadas). Entonces me preguntáis las dudas que tenéis y me pedís que lo explique de nuevo. ¿Os imagináis que yo os respondiese: es que yo no soy educador y a mí me tienes que venir ya formado/a? Como para mandarme a la mierda, ¿cierto?

Pues eso pasa entre muchas personas que luchamos por cambiar la sociedad. Hay quienes han perdido ya la paciencia y cuando alguien les asalta con preguntaa, le responden: "Es que yo no soy educador/a"; o "A mí me vienes formado/a y luego hablamos"; o "Es que yo estoy en lucha, no de cháchara". 

Y así andamos: que no se llega a la gente.

Está claro que hay quienes solo quieren molestar; que en verdad no les importa un pimiento lo que les vayas a responder. Pero, ojo, esto es la red, y por aquí no solo hay machistas, clasistas... leyendo. Por aquí hay mucha más gente que nos lee desde las sombras. Gente que va y viene; gente que nos sigue... Gente, al fin y al cabo, a quien podemos llegar y ayudar a abrir los ojos contra las distintas opresiones. 

Y claro, si dejamos que el resto nos asalte con sus preguntas, dudas, discursos... y nuestra respuesta es la de "yo no formo ni informo; márchate y ven cuando hayas aprendido", pues... ¿qué esperáis que vayamos a conseguir? Pues nada. Incluso esa actitud, pienso, llevará a que quien tenga dudas sobre qué pensar, se decante en favor de la postura que no queremos que adquiera.

Hay que tener más paciencia y más alma pedagógica. Que sí, que es una lucha, no lo dudo. Pero llevar las riendas de la educación también es, desgraciadamente, un estilo de lucha. Por ello la Iglesia, el Estado, quienes se han movido en su contra... siempre han pretendido acaparar el Sistema Educativo.

Y si no vamos a hacer nada por evitar que sea el hetero-patriarcado capitalista, esclavista y consumista quien hace uso de la educación, a través de los medios de información, los centros de enseñanza, la publicidad, etc, siendo nosotras y nosotros quienes eduquemos, entonces tened la seguridad de que seguiremos perdiendo.

Porque eso es lo que estamos haciendo: perder. Desde el día primero que alguien se levantó contra el sistema, ya estábamos perdiendo. Hemos cambiado cosas, pero el sistema sigue ahí; y mientras siga ahí el sistema, seguiremos perdiendo. Y lo que no podemos hacer es dejar ganar o quedarnos sin ganas de vencer.

Sé que puede llegar a resultar desesperante.

Comprendo que a veces resulte frustrante toparse con una mujer machista y tener que soltarle: "¡Pero es que eres una mujer, no puedo creer que pienses así, tragándote el cuento machista. No entiendes nada!". Triste, pero cierto: es que en realidad no entiende nada. Ha sido educada de un modo y no conoce otra realidad. Puedes tener razón, el discurso más bonito o incluso salir a la calle con la bandera morada más grande de todas y volverte a casa sin haber conseguido nada, con el enemigo riéndose de ti; solo por eso: porque las mujeres machistas y los varones que podrían llegar a soltar sus privilegios pero no lo hacen.. no te entienden.

Puedes gritarle al oído a un obrero o una obrera que va a trabajar un día de huelga general que es un trabajador, una trabajadora, que qué hace que no lucha por sus derechos y se deja pisotear por la patronal. Pero es que muchas veces hacer una huelga, llevar a cabo la lucha, no tiene nada que ver con las ganas de luchar o el discurso que se tenga, sino con la unión, la fuerza y el hacerse entender. Si ese obrero o esa obrera tiene miedo porque le pueden despedir, da igual cuánto de negra y roja sea tu bandera, o que le digas que "la Tierra será el paraíso, patria de la humanidad", en tanto que a ese hombre o esa mujer no le quedará más remedio que ir al trabajo en ese día de huelga.

Tenemos que llegar a la gente. Y eso solo se hace con alma pedagógica; aunando los sentimientos de las personas y que éstas quieran escucharnos y seguirnos. Tenemos que hacernos entender y para ello a veces es necesario desprendernos de ciertas palabras y modificar nuestro lenguaje para que nos comprendan.

Porque hacer política, producir cambio, en la mayoría de las veces lo importante no es tener la razón, aunque la tengamos, sino que lo importante es hacernos comprender y generar sentimiento. 

Podemos analizar hasta el más mínimo micro-machismo, mostrar cómo el materialismo consume nuestras vidas y nos vuelve infelices, cómo dos personas de países diferentes son seres humanos que han de estar sujetos a los mismos derechos, o cuán bonito es nuestro discurso y cuánto de grande es nuestra bandera, que nos volveremos a casa con la cabeza gacha, con la frustración de siempre, la bandera pisoteada, nuestras palabras enterradas y el enemigo o la enemiga riéndose de nuestro ridículo. Y todo porque la gente comprende el discurso de nuestra enemiga y nuestro enemigo, y les prefieren, se identifican con su parecer. Todo porque nuestra lucha parece un bocerío de cabras locas; una lucha de radicales sin escrúpulos.

Es así cuando la gente, en lugar de seguir nuestro sendero, nos tiene miedo. Miedo porque piensan que las y los feministas no somos más que gente que no ha hecho el amor en su vida y que vemos las cosas como las vemos porque necesitamos un buen polvo. Miedo porque opinan que las y los anarquistas somos "pone-bombas" y que queremos que reine el desorden. Miedo porque creen que el respeto a los y las inmigrantes traerá más paro y hambre.

Y entonces, cuando quieren aproximarse y tratar de comprender nuestro discurso, les respondemos con un "vete a la mierda que yo no educo, sino lucho; vete a leer y luego vuelve", reforzando su miedo y su repulsa hacia nuestros colectivos.

Alma pedagógica; crear sentimiento: eso es lo que hace falta. Y sin esto, en serio, no llegaremos a nada.
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